EN DEFENSA DEL LAGO CHUNGARA


Sueño azul de los INCAS legendarios, 

almo santuario de la Pachamama, 

en ti se mira el cielo majestuoso 

más azul cuanto más mira tus aguas!


Como Cástor y Pólux de los Andes 

los soberbios, altivos Payachatas, 

forman rieles de luz y de algodones 

al reflejarse en tu serena calma. 

El Padre Sol, al destrenzar ufano 

sus cabellos de fuego en las mañanas, 

descansa en ti sus calcinados rayos 

y entibia en tu blandura sus miradas...


¡Cómo bulle la vida en tus riberas! 

¡Cómo rien las flores en las plantas! 

¡Cómo canta en tu seno la gaviota, 

las esbeltas parinas y las garzas! 

¡Cómo triscan las tímidas vicuñas! 

¡Cómo sueñan los ojos de la alpaca!

Y allá en el dombo azul, señor del cielo, 

extiende el cóndor sus potentes alas; 

¡dulce y tierno recuerdo de tus hijos, 

robustos nietos de la raza aymara!


¡Centinelas del Andes proceloso, 

Payachatas inmensos, la montaña

cubrid de fuego y lava porque el hombre

inconsciente la vida os arrebata! 

Ninfas, Nereidas, Náyades y Genios 

que sofrenáis el trueno y la borrasca, 

agitad poderosos vuestros rayos 

sobre quien quiere profanar las aguas!


¡Ay, que el santuario azul de las alturas, 

el Chungará de bordes de esmeralda, 

espejo de biseles verdeníveos, 

dulce cuna de ajoyas y guallatas, 

reservorio de vida rozagante, 

cuya dulce salmodia el cóndor guarda, 

el Chungará-jirón de un sueño vivo 

que las tiernísimas parinas aman 

tiene sus días ya contados... Nunca, 

ya nunca más arrullará sus aguas 

con un oleaje que es canción de cuna 

el dulce pulso de la vida blanca...


Y nosotros, ¿qué hacemos? ¿Impotentes 

sólo enlutamos las banderas albas, 

mientra el espejo de zafíreas linfas

se va muriendo entre las cumbres blancas?


¿Y dejaremos que tras pocos años 

lo que hoy es vida y a la vida canta 

un lodazal de muerte y podredumbre 

muestre al viajero entre la yerma escarpa?


¡¡No, y que los dioses tutelares todos 

de la América libre y soberana 

sacudan vigorosos de los Andes 

la granítica entraña!!


¡Y alce Putre sus puños a las nubes, 

y Socoroma inflame sus quebradas 

en ira justa y a salvar su vida 

lance sus hijos a feroz batalla!


¡¡A sacudir el polvo de los siglos: 

no es progreso el que mata, 

ni es honor ni es justicia:

es triunfo de la muerte sobre el agua!!


¡¡Que reviva el vigor de los abuelos: 

Somos hijos de Arauco con España!!


El espejo en que Dios mira su rostro, 

porque su gloria en sus riberas cantan 

las aves entre juncos y viburnos, 

no morirá por la ambición humana 

del que ha hollado en su vida solamente 

los cines y las plazas,

que no ha cambiado (¡ni es capaz de hacerlo)

por una piedra dura su butaca...


Allá en la altura es libre en su silencio 

el puma, el ciervo y la feliz vizcacha; 

hasta las nubes se hacen de oro y cantos, 

y libre al viento se hace noble el alma, 

y la sangre es torrente vigoroso, 

retumba en la sien hecha borrasca.


¡No profanéis el templo de los siglos, 

dejad que Dios proteja sus estancias: 

allí palpita el corazón de Chile, 

su libertad es infinita y santa! 

¡Que se sienta libérrima la vida: 

llareta y numen, sueño y paja brava!


Prof. Abraham Seguel O., académico de la Facultad Humanidades y Letras UNIVERSIDAD DE TARAPACA

Nota del Editor: en los años 80as se anunció que la minería usaría las aguas del Lago Chungará, para sus procesos de explotación mineral, el profesor Abraham Seguel Obreque escribió este poema que fue publicado en distintos medios de comunicación. Se generó un buen lío. Una minera reclamó formalmente a la universidad.


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