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ABRAHAM SEGUEL OBREQUE

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    Un poema como MEDITACIÓN Una lectura filosófica profunda del poema OMNIBÚS , pensada para iluminar sus capas metafísicas, existenciales y ontológicas. Voy a tratarlo como un texto que piensa —no solo que dice— y que usa imágenes rurales para formular una tesis sobre la condición humana. 🧠 1. El poema como meditación sobre la ignorancia ontológica El verso inicial —“Tú no sabes, y no lo sabrás nunca”— instala un problema clásico: la imposibilidad humana de conocer su propio destino . Esto lo acerca a: Sócrates : saber que no se sabe. Heidegger : el ser humano como ser arrojado , sin control sobre su facticidad. Epicuro : la muerte como límite absoluto del conocimiento. El poema no lamenta esa ignorancia: la constata . La vida es un proceso cuyo sentido no se revela al sujeto que lo vive. 🌪️ 2. El molino como metáfora del ser-en-el-mundo El molino no es solo un objeto rural: es una estructura ontológica . Representa: el movimiento inevitable del tiempo, la mecánica imper...
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  ¿Alguna vez te has preguntado cómo evolucionó el latín desde los tiempos de la Roma antigua hasta convertirse en las lenguas romances que conocemos hoy? ¡Este video es para ti! Sumérgete en un viaje lingüístico fascinante y descubre cómo las invasiones germánicas, el cristianismo y el colapso del Imperio Romano Occidental modelaron el idioma de Cicerón y Vir gilio.  Buen video, muy didáctico: 00:00:00 - Introducción al Latín Romano 00:00:57 - El Latín a lo largo del Imperio Romano 00:02:36 - Diferencias entre Latín Escrito y Hablado 00:05:00 - Cambios en el Latín Clásico y Tardío 00:07:33 - Influencias Germánicas en el Latín 00:08:07 - Persistencia del Latín tras la Caída de Occidente 00:09:40 - Nacimiento de las Lenguas Proto-Romances 00:15:02 - El Latín en la Modernidad
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  Abraham Seguel Obreque, profesor de Lenguas Clásicas enseñando latín y griego en la Biblioteca Municipal de Iquique; Julio 2010   El testimonio de mi conciencia, es para mí de mayor precio que todos los discursos de los hombres. Cicerón
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            SONETO (Una paloma silvestre, incapaz aún de volar, cae  en manos de las pequeñas hermanitas Pauly y Paty).        Es un trozo de acero palpitante,  poesía dormida en los gladiolos,  en búcaro de nácar sed de polos,  lanza chorros de luz de sus diamantes.        Sus alitas -dos hachas fulgurantes-  ya sueñan desafiando al raudo Eolo,  su garganta, que aún ignora el "solo",  duerme un sueño de amor talvez distante.        Dejadla que revista sus cañones,      será flecha de luz entre las nubes,       portadora de augusta soledad...              Sólo podrán seguirla tus canciones          de altivo trovador mientras que subes          a la inmensa, terrible eternidad. Abraham Seguel Obreque ©
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  DOS PALABRAS A su conjuro retembló el espacio,  y el tiempo inmensurable se detuvo;  Cronos eterno su hálito contuvo  y Febo inundó el cielo de topacio.      Y se pobló de vívidos diamantes  el cielo de la noche silenciosa;  y del Alfa al Omega cadenciosa  surgió la dicha en todos los amantes.     Formando su armonía dulce, tierna,  sencillas como el brillo de una estrella,  ornando irán de flores el sendero...     Portadoras de vida sempiterna. Recoge tu alma, escúchalas en ella:  dos palabras... recíbelas: ¡TE QUIERO!           Abraham Seguel Obreque 
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  ... Y SEGUIRE CANTANDO ¿Es voluntad fatal? No me lo explico:                     que no puedo dejarte aunque quisiera  ¿Es un sino que quiero? No preguntes:                     que no quiero dejarte aunque pudiera. De alegría y dolor son mis poemas;  de vibrante quietud forjan mi vida;  voy llorando risueño tu recuerdo:  ¡Quiero que vuelvas a ahondar mi herida!  ¿Será recto el camino que me espera?  ¿Te encontré en mi triste devaneo?  Temiendo a la pasión la voy buscando,  y no quiero encontrarte y lo deseo.  Es un placer el renunciar a todo y que te hagas tan fina como el viento,  el jirón de una nube en noche clara,  que se funde en el ancho firmamento.         Que te me hagas sutil como un suspiro,  que no te sienta nadie, ni mi alma;  que veles mi dulcísimo secreto:  que seas como el sueño...