ENVIDIA Y yo no envidio al sol porque es hermoso, y es el dueño del mundo, y va guiando el carro de Faetonte por los cielos... Tiene mirada de oro, y sentado en azul, por lo infinito va irisando las perlas del rocío de todas las mañanas: y es el dios de los hombres y los dioses, y a él alzan los árboles sus brazos... Ni quiero conocer las hondonadas que los suaves oteros acarician, ni entrar en lo profundo de las selvas para ver los idilios de las fieras: ¡Le envidio el poder verte cada día! Abraham Seguel Obreque