AGONIA
Deicida el hombre, iconoclasta el niño...
y un pincel, y una pluma, y una viola,
y una vela
sobre una misma mesa-
La mirada azul-verde de la virgen
ya llena de fulgor libidinoso;
Caín en millonésima potencia
y el noble Abel-Anteo suspendido-
muriendo manso como muere un astro.
Y luego: "Vamos, entornad la puerta
que la noche se engulle nuestra casa!"
Fiat lux! Y mañana otras campanas:
¡ahora sí, doblemos las rodillas;
mea culpa! ¡Dios mío, tengo un trono
de flores para honrarte!
(Y en el fondo doy óbolos robados
para el templo de Dios).
Hoy Prometeo no conoce el fuego;
a Jove roba el oro y las preseas.
Y allá en el fondo del hogar paterno,
el oscuro rincón guarda celoso
el inquietante cofre ya entreabierto.
¡Y a gozar, y a vivir,
-Lucifer bate palmas de alegría-
"¡Gloria a Dios!" -los noventa y los sesenta
y noventa, y qué muslos, qué miradas...
Y un pincel, y una pluma, y una viola
sobre la misma mesa,
y una vela muriéndose, muriéndose...
de "Espadas al Viento" Arica -1980

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