ODA NOCTURNA
Aquí...
De nuevo con mi lápiz verdeoscuro,
la indecisión por la palabra esquiva:
tu imagen no se dice, sólo existe,
y mi amor inefable,
perfecto en lo indecible,
eterno como el silencio
inmenso de los espacios...
Entonces, ¿qué decir?...
¡Dios mío, qué me dictan tus designios?
(¿O es que hasta Tú vas a callar ahora?)
Ah no! ¡feliz de mí ya llega el numen,
el "logos", la canción robada al viento,
y al mar y a los espacios y a los astros!..
Aquí sobre el papel se ha derramado:
¡la huella de una lágrima!
Abraham Seguel Obreque

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