VIÑETA EN ROMANCE AZUL
1.- Y está el cielo tan azul
de tanto mirar el lago;
y está el lago tan azul
de tanto mirar el cielo.
Cuando mi viva memoria
proyecta hacia mis recuerdos
sus potentes reflectores,
allí entre montes soberbios
-tiernas cunas de rumores
que recoge el limpio Céfiro-
veo tus linfas de plata
cantando su salmo eterno,
arrullando la ciudad,
sus esperanzas y ensueños:
y está el lago tan azul
de tanto mirar el cielo.
2.- De entre la floresta verde
se alza al cielo eterno canto,
y en tardes de nácar y oro
las voces de los chucaos,
entre los tiernos helechos
y los robles milenarios,
ponen notas agoreras
en las pautas del espacio:
y está el cielo tan azul
de tanto mirar el lago.
3.- Fui militar en tus playas
con una espada de viento,
y fui médico famoso
sin delantal ni escalpelo,
y volé hasta las estrellas
en un cohete de ensueños.
Así, Villarrica, hoy día
te miro desde el recuerdo:
y está el lago tan azul
de tanto mirar el cielo.
4.- Al fondo, el volcán grandioso,
siempre azul, siempre rosado,
siempre violeta y celeste,
y profundamente blanco.
Y desde su excelsa cumbre
mira a Pucón allá abajo,
que ríe, sueña y labora,
y sufre siempre cantando:
y está el cielo tan azul
de tanto mirar el lago.
5.- Y veo la bella Aurora,
que en dulcisonos acentos,
saluda con voz más suave
que la caída de un pétalo
de tus líquidos cristales
los clarísimos espejos...
Hoy, que ya, después de siglos,
llevo otros mundos adentro
que bullen, y a ellos proyecta
su reflector el recuerdo;
siempre estará en primer plano
tu selva y volcán y pueblo:
y está el lago tan azul
de tanto mirar en cielo.
Abraham Seguel Obreque -1975

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